A Callypso por su paciencia...
Ha perdido la pierna, la esposa y la hija. La pierna se la amputó la diabetes. La esposa y la hija la amargura. Antes tenía un hogar. Ahora sólo sus crepúsculos. Cada mañana lo veo arrastrarse, abordar el coche valiendose de una silla que le sirve de puente entre el ventanal de la sala y la puerta del vehículo. Hubo que pagar a un albañil para que derribara la tapia de ladrillos rojos del jardín y así pudiera estacionar el coche lo más cerca de la casa.
Le he visto manejar con velocidad y pericia. La falta de una extremidad no ha supuesto una limitación a su tozudez. La pierna que le queda la ha adiestrado y ella ha aprendido a ser más ágil y oportuna al usar los pedales para acelerar o frenar la marcha del coche.
Suele llegar a su casa después de la seis, cuando oscurece. Desconozco lo que hace entre las nueve de la mañana y las cinco de la tarde. La gente de estos lares es muy reservada. Son más las preguntas que te hacen que las respuestas que te dan.
Un empleado del super mercado tiene la gentileza de llevarle hasta el coche los víveres que pide telefónicamente. Paga con el dinero exacto y se va.
Cuando paso por las noches puedo ver como la luz de una lámpara dibuja su silueta en las cortinas de la ventana. Es evidente, por la velocidad de su sombra, que dentro de la casa se moviliza en una silla de ruedas. Duerme en el primer piso. El segundo no lo usa. Nunca hay ropa tendida en el balcón. Las cuerdas sólo la usan los pájaros.
Los domingos por la tarde, si un sol indulgente se lo permite, suele sentarse en el umbral de la ventana de la sala para fumar y contemplar los geranios que su ex esposa plantó en el jardín. Siempre viste pantalones caqui y camisas blancas. En la pierna que le falta ha remangado el pantalón hasta donde empieza el muñón, que está un poco más arriba de la rodilla. Un libro que jamás lee le acompaña mientras fuma.
Tiene mal carácter. El mal carácter y la amargura del cojo
-¿Qué tanto me miras?, me preguntó cierta vez que pasaba. Fingí no oirle. Pero él insistió: Deje de espiarme. ¡Sí, con usted estoy hablando!, gritó. Yo seguí si volver la vista atrás. Desde entonces, cada vez que paso por su vereda, refunfuña, mastica y escupe sus insultos como si fuera yo la enfermedadque causó su invalidez.
No sé por qué lo hice. Simplemente lo compré junto con el serrucho y la tijera para podar el jardín. Esa noche esperé a que la última luz del vecindario se apagara para obrar. Sigilosamente y cuidando que nadie me viera coloque el clavo en un ángulo tal que al momento que la rueda girara se inscrustra en el neumático. Del cojo no supe sino al cabo de dos meses. El dia que lo ví estaba acompañado de su ex eposa y de su hija. Había salido del hospital. La hija empujaba la silla de ruedas. Al cojo ahora sí le faltaba la otra pierna. La policía dijo que el accidente de tráfico se debió a un clavo. El neumático estalló y debido a la velocidad el conductor perdió el control del automóvil. Pasó la luz roja de una intersección y un camión de once toneladas dejó el coche convertido en un amasijo de fierros. Fue un milagro que sobreviviera. Afortunado el cojo después de todo. Perdió la otra pierna pero recuperó a su esposa y a su hija.
Mi estimado Batcat!!
Gracias mil por el cuento, ya se te echaba de menos!!
El cojo sin duda sera mucho mas feliz sin ambas piernas, pero con su familia completa
Solo me pregunto, que pensara nuestro heroe ahora, cuando cada vez que visita una ferreteria mire los clavos??
Excelente Relato!!!
Feliz miercoles!!
Ya era hora Batcat. No sólo nos haces esperar una eternidad, sino que también nos ofreces un cuento redondo, un relato muy bueno... eres cruel ;-)
Es difícil creer que el narrador pudiera medir tan bien las consecuencias de sus actos (o de sus clavos). Sin duda el cojo tuvo mucha suerte.
Un saludo y espero seguir leyéndote.
Sonámbula (Filousia)
Hola Cally: no te quiero meter miedo pero seria bueno que antes de subir a un coche eches un vistazo a los neumáticos.
Fuera de bromas, gracias por estar alli, doblegando, con tu aliento, mis lagunas, fatigas y perezas.
Querida Filo: Esta "eternidad" sin escribir me ha parecido muy poco tiempo. No se lo que ocurrió. De pronto, las musas, espantadas, se marcharon en busca de otro sátiro. Y me quedé solo con las hojas en blanco, hasta que hace unos dias, manejando la bicicleta un clavo me pichó la llanta.
Un BE para Cally y un SO para tí.
Ayy Callypso escribió! Cuando leí la linea "A Callypso por su paciencia..." Imaginé a la hechicera odiseica tamborileando los dedos en espera de su Odiseo y me dije: comparte pues con Penélope la decisión.
Dice el dicho: "En gustos se rompen piernas y en pérdidas, se ganan gustos" Una hija y una esposa, siempre serán eso una hija y una esposa.
Un beso, nos estamos leyendo
Si, pues, señorita Moira, nos seguimos leyendo.
Me gusto el relato, pero principalmente te escribo pues me encanta la foto de tu titulo ((la del gatito)) Que bonita ;)
Muy lindo todo tu blog
Felicitaciones !!!
Ilustracion, gracias por la visita. Es la foto de mi gato Keke en la ventana del dormitorio. Es un gato privilegiado que nos ha adoptado para servirle...
Mi muy estimado amigo de la nunca olvidada HOJAS SUELTAS, tiempo sin pasar por aquí.
Hermosísimo cuento. Me hizo recordar a Cortázar.
Siga con esos excelentes posts.
Saludos.
Me dejas con una sonrisa sabor a problema psicológico... el amigo que narra indudadeblemente está loco y le gusta hacer justicias poéticas. Primera vez que leo el blog y llegué a él por una nota sobre Ernesto Cardenal y las feministas paraguayas que no querían al -no sé si es cierto-, supuestamente violador de su hijastra el presidente nicaragüense Daniel Ortega.
En fin, saludos desde República Dominicana... Espero con curiosidad el próximo cuento.
23 de mayo de 2007... hasta hoy, 3 de noviembre de 2008. Yo sigo esperando que Batcat clave otro clavo.
Mi querido camarada MurcielaGato: ¿Es que volverás algún día?
Hola Amigos, gracias por sus comentarios, Pablo no duda que volvera, el les agradece sus mensajes, aun se esta recuperando de un problema de salud. Mil gracias.